¿Saben? Yo solía amar a alguien, pero no ese “amar” que dura solo cuando estás enamorado a una temprana edad, sino “amar” de ese especial… De ese que sabes que nunca más volverás a sentirte de esa manera.
Y por mucho tiempo amé, amé sin condiciones, sin expectativas, amé partes rotas al punto de cortarme con ellas, amé partes suaves tanto que aprendí como sostenerlas. Amé incluso cuando mi cabeza me exigía huir, amé cuando dejé de sentirme amada, amé hasta cuando ya no me elegía. Sus ojos que por años me mostraron amor y al final solo decepción también los amé. Amé sus labios, siempre de un color rojo vibrante… Los amé hasta cuando dejaron de decirme “te amo”, cuando dejaron de dedicarme sonrisas, también los amé.
Amé sus manos, incluso cuando mi cuerpo se sintió ajeno a ellas. Amé cómo solían sostenerme y no me refiero a lo físico, sino lo segura que me sentía entre ellas.
Amé cada parte de alguien, amé incluso cuando ese alguien no me escogió.
Amé deshacer mis planes, amé pensar en un futuro, una familia, mascotas. Amé querer ser “la esposa de…” incluso cuando yo nunca quise casarme.
Amé.
Amé tanto que olvidé que deshacer mis planes, un futuro, una familia o “ser la esposa de…” alejaban la tranquilidad de mi mente, amé en locura, amé en ternura, amé en lujuria, amé desde la destrucción total.
Amé tanto, aun sin saber demostrarlo, que verme obligada a ya no hacerlo acabó conmigo. Sigue acabando conmigo.
Porque yo solía amar a alguien, ¿saben?
Porque ahora no sé cómo no amarle sin morir en el proceso, no sé cómo hacerlo incluso cuando mi círculo me ruega que lo deje por la paz.
Amé tanto, tanto que ahora no sé cómo vivir sin ese amor. Amé tanto, tanto que ahora no sé ser una de esas chicas locas que amaste antes. Porque no importa cuánto pude prepararme para que “alguien” me dejara o yo dejarle, está costandome la vida solo respirar.
Pero ¿saben? Yo solía amar a alguien. Me temo que aún lo hago.















